Es increíble pensar que estas niñas que aún hoy reciben tan poco apoyo, fueron capaces de alcanzar tanto o más que selecciones como la de Italia o la de España con una superior tradición futbolística y donde los eventos y clubes femeninos son tan prominentes.
Esto nos llevó a indagar un poco y de inmediato encontramos a una figura del cuerpo técnico que pocos conocen, y cuyo trabajo verdaderamente traspasó las barreras de lo cotidiano para convertirse a mi parecer en una de las piezas fundamentales de este equipo. No se trata del técnico panameño Kenneth Zseremeta, cuya labor es digna de estudio, con el fin que quede registro de los logros en las futuras generaciones de Venezuela y de este lado del planeta. Esta historia es acerca de José Gregorio Ramírez, El doctor de las selecciones nacionales femeninas.
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| José Gregorio Ramírez El doctor de la Vinotinto Femenina |
Tal es la confianza que deposita el seleccionador en José Gregorio que vimos delegar en el charlas al grupo por alguna falla disciplinaria, natural en estas edades y que el doctor sabe manejar con especial atención. Recuerdo me dijo en nuestras conversaciones que aunque parezca en algunos momentos que son niñas que no escuchan los plantamientos de los técnicos en lo personal y de comportamiento, él sabe que siempre algo del mensaje les llega, por lo cual se ha encargado y dedicado personalmente a predicar su mensaje una y otra vez sabiendo cómo llegarle a las niñas.
Pudo haberse limitado a diagnosticar y tratar las lesiones de un plantel corriente, pero no. Es de ese tipo de personas que llevan a su país y su aporte a la selección bien tatuado en el corazón. En este sudamericano se dedicó a entender a cada una de las chicas y detectar cuales eran las más motivables tocando fibras cada vez más efectivas. Es durante el viaje a Paraguay incluso antes de empezar el sudamericano que observó a un grupo de las chicas en el área de espera del aeropuerto emocionarse mucho con la canción Vivir mi Vida de Marc Anthony. Sospechó que si esa canción la hacía contagiar de risa y alegría, pudiera ayudarlas para los partidos.
Luego planificó una muy peculiar estrategia motivadora que daba justo en el clavo. El sabía lo difícil que fue para estas chicas después de 7 módulos de concentración (incluyendo uno que superó los 2 meses, quizás una de las concentraciones más largas en cualquier categoría). Aprovecho La presión, el trabajo físico extremo, y el trabajo táctico diario que vivieron las niñas y les explicó muy de frente que habían pasado más de 4 meses en concentraciones, más de 200 días, más de 10.000 minutos y que Paraguay para ellas sería un módulo más. Es más que era aún más fácil porque sólo era un módulo de 630 minutos (7 partidos de 90 minutos) que sólo tenían que esforzarse esos minutos. Seguidamente se acercó a un equipo de sonido colocado en los camerinos y les coloco la canción Vivir Mi Vida, a lo que las chicas respondieron con bailes, disfrute, saltos y alegrías que las relajaban previo a un encuentro cargado de presiones.
Partido tras partido el doctor repetía su mecánica descontando en cada partido 90 minutos más y acercando a estas niñas a lo que sería el triunfo más histórico en el largo recorrido del fútbol venezolano. Convirtiéndose en uno más de ellas como lea mostramos en el video disponible en nuestro canal.
Es increíble pensar que el ánimo que aporte un doctor puede influir en el desempeño de unas chicas, pero estoy seguro que sin esa persona, ese que aportó su grano de arena sin ser su función y que supo sacar ventaja de situaciones reales no tendríamos en nuestra vitrina nuestra única Copa Conmebol y nuestro histórico 4to lugar a nivel mundial. Bravo Venezuela!, bravo guerreras!, Bravo Doctor!

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